Un cambio radical en La Noria

Una columna de El Capi Hernández – vlogazul.com

Las formas en las que se manejaba el Cruz Azul en los últimos tiempos no eran las adecuadas, pero desde que Eduardo de la Torre tomó la batuta como director deportivo, la directiva cementera presenta indicativos de un pequeño cambio radical en sus estructuras. La mala fama de los malos y tardíos fichajes poco a poco se borra, lo cierto es que se empiezan a enmendar los errores y poco a poco se fortalecen los cimientos en el seno de La Noria.

Los entornos de La Máquina y todos esos males del pasado han sido criticados, con justa razón, pero se reconoce que desde hace mucho tiempo no sucedía algo tan significativo como lo que sucede con el Yayo al mando. Desde hace mucho no veíamos a fichajes de primera calidad, fichajes a tiempo y sin lesiones que estén listos para debutar desde la primera jornada. No veíamos a un proyecto que tuviese pies y cabeza para tratar de erradicar esa mala racha.

Esto para nada es sinónimo de conformismo porque La Máquina en primer lugar, no tendría porque estar pasando por estas circunstancias. Estos cambios son necesarios para que un grande como Cruz Azul pueda llegar a conseguir la gloria, para que todos esos malos hábitos se borren por completo.

Se reactivan las ilusiones como cada torneo pero la directiva cementera se merece un reconocimiento por mostrar indicios para cambiar las fórmulas fallidas del pasado. El cambio radical que tanto se necesita parece que va viento en popa y sin dudas está en manos de la cúpula cementera. La materia prima se encuentra en la cancha pero los altos mandos tienen que poner las herramientas para triunfar. Se tiene que seguir por esa senda porque un proceso estructurado rinde frutos de manera paulatina.

Eduardo de la Torre tiene en sus manos un proyecto que varios desaprovecharon. Un proyecto que de manejarse de manera adecuada, puede traer frutos y porque no, la tan ansiada novena estrella. El Yayo tiene el reto de convertirse en el directivo que rompa esquemas, ideas, métodos y enigmas. El directivo que ponga las manos al fuego por la grandeza cementera para tratar de conseguir bordar la novena estrella en el glorioso escudo del Cruz Azul. Tiempo al Tiempo.

La Máquina ficha a Felipe Mora

Felipe Mora llega como refuerzo a La Máquina.

El chileno Felipe Mora llega oficialmente a Cruz Azul como refuerzo para el torneo Apertura de la Liga Mx proveniente de la Universidad de Chile. La directiva de La Máquina pagó alrededor de 4 millones de USD por el pase del nuevo delantero cementero.

El goleador de 23 años llega a La Noria para tratar de acabar con la falta de goles de La Máquina de Jémez. Una tarea nada fácil pero el campeón de goleo tiene las cualidades para romperla en el futbol mexicano. La directiva de Cruz Azul sin duda ficha al mejor jugador de la liga chilena para el Apertura.

Felipe Mora debutó como profesional en el 2011 con el Audax Italiano y para el 2016 llegó a la Universidad de Chile donde se convirtió en una pieza fundamental como goleador para que los universitarios pudieran conseguir el campeonato del torneo chileno.

Identidad Deportiva

Identidad Deportiva – Una columna de Guillermo Vázquez en vlogazul.com

La identidad de un equipo deportivo, al igual que el de una persona, es un conjunto de características inconscientes que derivan en una forma de actuar automática ante diversas circunstancias. Lo que creemos que somos, o mejor dicho, lo que sentimos que somos independientemente de lo que hacemos determina nuestros resultados. Por ejemplo, en una persona cuya identidad es tener sobre peso, una dieta o una rutina de entrenamiento serán únicamente soluciones temporales: dada su identidad dicho individuo recobrará el peso perdido rápidamente.

Nuestra identidad determina inconscientemente nuestros resultados. Cuando extendemos esto a un grupo de personas llámese familia, sociedad, equipo, empresa, etc. dicha identidad se conoce como paradigma. Ahora bien, ¿cómo funciona en un equipo deportivo? Los paradigmas de un equipo son actitudes que son comprendidas, adquiridas y reinterpretadas históricamente por los miembros de una institución. Y son también la base emocional que fusiona a los aficionados con dicho grupo.

La identidad encontrará sus fundamentos en la constante repetición de un mito fundacional: la respuesta básica a las preguntas a qué, porqué y cómo jugamos, sustentada y luego mantenida a partir de la confirmación del éxito de dicha fórmula. Remontándonos a los orígenes del futbol, al menos los orígenes comprobables del deporte moderno, se trataba del enfrentamiento de pueblo contra pueblo, primero como medio para resolver disputas, luego como costumbre que en la memoria colectiva conectaba con antiguas emociones tribales.

Ya en el siglo XIX, una vez establecido el deporte, reglamentado y sujeto a sistemas de competencias que siguen vigentes, dicha consciencia de identidad se hereda y consolida en los colores, banderas, cantos y sobre todo, la forma de interpretar el fenómeno competitivo por parte de los muchos jugadores, entrenadores, aficionados y directivos de los diversos clubes a lo largo de los años. La forma de interpretar dicho fenómeno independientemente de las variaciones en el modelo táctico del juego, aunque no plenamente desvinculado. Notable ejemplo sería el Catenaccio Italiano. un sistema de juego tan propio e históricamente eficiente, que conforma ya buena parte de la identidad de sistema para entender el fútbol al interior y al exterior de la península italiana.

Los cambios en la identidad de un equipo, suelen ser procesos dolorosos, caóticos. Primero, porque pocas veces nos detenemos a teorizar al respecto, mucho menos a revisar y trabajar sobre dicha identidad. Igual que en todos los procesos humanos, cometemos el error de pensar que las cosas serán siempre iguales, sobre todo ante la perspectiva de resultados positivos. la selección Uruguaya y el fútbol uruguayo, pasaron de ser la potencia dominante a nivel mundial, a un equipo medianamente competitivo de Sudamerica en menos de veinte años. ¿Qué pasó? ¿Qué hicieron diferente? -Nada. No cambió nada. Y ese fue precisamente el problema: Ya para los años 60’s, la legendaria identidad de “la garra charrúa” Era incompatible con el nuevo modelo de excelencia competitiva.

El shock y consecuentemente el trauma, son eventos decisivos en la transformación de la identidad tanto de un individuo como de una institución deportiva. Una derrota en una final, o en un clásico; una goleada, son capaces de cambiar el paradigma de un equipo de forma negativa. Más grave aún. Si dicha generación de futbolistas no es capaz de revertir la afectación en su identidad, la próxima generación hereda el paradigma, extendiendo el efecto negativo con malos resultados.

Caso notable de este ejemplo es el Deportivo Cruz Azul de México. Conocidos como “la máquina” Cruz Azul se había distinguido, durante las décadas de 1980- 1990, como un equipo eficiente, ganador. Poseedores de un estilo no muy vistoso habían encontrado sin embargo, el equilibrio ofensivo- defensivo necesario para encumbrarse como uno de los tres mejores equipos de México. Arrancando el siglo XXI, alcanzaron una oportunidad jamás vivida por una escuadra mexicana: la final de la copa Libertadores. Habiéndole plantado un gran partido a Boca Juniors, tanto de local como de visita, sucumbieron sin embargo 3-1 en penales.

Aquella derrota era especial. Se sentía en el ambiente casi de forma material. Tenía un componente pocas veces visto en el futbol mexicano: expectativa. Cruz Azul había sido mejor que Boca, después de la ida en el estadio Azteca, quedaba claro que era sólido candidato al título continental. Pero no sucedió. Rápidamente las aficiones rivales y la prensa se dieron a la rapiña, instalando a los celestes como “los eternos ya merito” “ el primer perdedor” y anclados, tal vez, en emociones intensas y dolorosas, los cruzazulinos fueron incapaces de responder al bulling, siendo también incapaces al parecer de rehacer su identidad:

No podían volver a ser lo que habían sido, ya no, ¿Cómo después de haber llegado a donde ningún equipo mexicano había llegado antes? Pero tampoco habían accedido a la lógica evolución que daba la oportunidad. Se perdieron en un limbo, en el cuál siguen instalados a pesar de haber reclutado jugadores y entrenadores de primer orden durante los últimos 16 años. Cada derrota contra rivales acérrimos, cada derrota en liguilla y finales parece un eco pernicioso que rememora aquella tarde en Buenos Aires: aquel momento, como un complejo de Ícaro, se ha convertido en el mito fundacional del equipo.

Los equipos que no contemplan el estado actual de su identidad, al enfrentar las crisis, natural en los procesos humanos; se enfrentan a la necesidad del cambio desde la angustia y la desesperación propias de los juegos de azar: apuestan cientos de millones de dólares esperando encontrar el esquema táctico, o al director técnico o a los jugadores que puedan cambiar las cosas. La cuestión se torna un poco más trágica considerando los esquemas de competencia vertiginosos de la actualidad: Existe la necesidad neurótica del resultado, descartando la posibilidad de procesos extendidos de prueba y error indispensables para la creación de nuevos hitos. De manera que el espacio para la mejora de un equipo a través de un cambio táctico, o de una renovación de plantel, es cada vez más estrecho: No imposible, solo menos probable.

La renovación de la identidad, al igual que en los individuos, en los equipos debería darse como un proceso independiente al desarrollo de su actividad natural. Se trata de encontrar una nueva mentalidad, una definición nueva y clara de sí mismos más cercana a la consecución de sus objetivos.

La Máquina rescinde contrato del Chino

La directiva de La Máquina rescinde el contrato de Ariel Rojas – Redacción de vlogazul.com

La directiva de Cruz Azul oficialmente rescindió el contrato del mediocampista argentino Ariel Rojas debido a cuestiones personales. La rescisión fue de mutuo acuerdo con el ex jugador de La Máquina.

El Chino llegó a La Máquina para el torneo Apertura 2015 con un gran cartel proveniente del River Plate pero nunca pudo consolidarse con los cementeros. Su mejor torneo con Cruz Azul lo tuvo en el Clausura 2016 cuando fue habilitado como lateral izquierdo por Tomás Boy.

La falta de minutos con el equipo cementero fue la causante de la salida del Chino Rojas del equipo de Paco Jémez. En los últimos torneos tuvo poca participación en los partidos de Liga y su destino podría ser un regreso al River Plate.

La Disciplinaria suspende a Peñalba

La Comisión Disciplinaria suspende a Gabriel Peñalba – Redacción de vlogazul.com

Gabriel Peñalba fue suspendido un partido tras su expulsión en el encuentro de la Jornada 2 frente a los Pumas de la UNAM del domingo en el Estadio Olímpico Universitario.

El nuevo refuerzo de La Máquina fue expulsado injustamente por Oscar Macías tras una dudosa jugada sobre Brian Rabello en donde el árbitro determinó que la entrada del cementero sobre el jugador de Pumas fue brusca pero la solicitud de inconformidad ante la Comisión Disciplinaria no procedió.

La misma Comisión Disciplinaria abrió una investigación por un supuesto escupitajo sobre Nicolás Castillo por lo que el cementero podría ser castigado con 6 juegos pero todo depende de lo que se encuentre en los vídeos presentados por la directiva de los Pumas de la UNAM.

El futbolista argentino se pierde el partido de la Jornada 3 frente a los Rayados del Monterrey en el Estadio Azul pero estará disponible para el partido de la Copa Mx frente a Gallos Blancos en Querétaro.